Sin Control: Alma Asesina











Me observo por dentro, desborda remordimiento. La culpa, un sufrimiento. El cruel tormento que me lleva a perder el aliento. Lagrimas de rabia caen y caen sin control, es que no existe peor dolor que el rasguño que marca, lastima marchita el corazón. Lanzas del temor, culpa, pesares, sobre mi vienen y vienen. Mas el peor hostigamiento, tengo por seguro, mas que la culpa es no saber su motivo ni porque. Barreras, fronteras, látigos y quimeras, El peor de los castigos, la cruel espera. Mirarte en el espejo y no saber si el reflejo eres tu o es alguien mas. Y la maldita agonía que viene y te espía, te tuerce y desquita, sacando del juicio si es que aun se tiene, sacudiendo y torciendo, hasta que la cordura reviente. Reacción ilusa ante la conciencia inerte, llevando luego a reflexionar. Que hice, que hiciste, que hemos hecho, si no es que mas bien deshecho, paso a paso vagando en corto trecho, como la cruel tortura, esa que duele en el pecho. No sangras ni derramas, mas duele como la asfixia despertina que atormenta a tu alma abismal al despertar.

Lloro y lloras, nos agobia la negligencia pero peor que todo la impertinencia, de al abrir los ojos en blanco el recuerdo volver a quedar. Como una imbécil sonámbula, cantadora andante, mas en nulo conjuro mas que la noche errante, sin luz, sin luna, obedeciendo al amo sin cuna, su nada, su todo, tan solo un algo en realidad. Luego me doy cuenta ni hay ente que guíe, han sido mis errores, como la locura, que invade mi ser sin entender la censura que yo misma me provoco al no saber actuar.
Y gotea el escarlata desde mis manos sobre mi cuerpo, impregnando mi ser de tu propia esencia, en tu ultima gota de fe, ahogada por la sed humana, suplicando, implorando, exigiendo dices, el anonimato de mi verdad. Tu agonía falsa camufla tu real sentido, ante el desborde de tu plenitud. Sin cerrar los ojos si quiera pereces, sin saberlo, sin quererlo. Mas también sin temerlo.
Como el animal, instinto salvaje que caza y asesina, sin culpa ni arrastres. Viendo como las estrellas marcan el camino y queda en duda, como el radar que busca, en la próxima jornada, cuando la noche se esconde, quien será la victima que engatusado por la felina mirada, inerte a su cumbre llegará.
Publicar un comentario