Blanqueamiento Dental "Casero" y algo asqueroso

Imagínate que corre el siglo II a. de C. Eres un celtíbero que vive en Numancia –en aquellas tierras conquistadas por los romanos en la península ibérica–. Te despiertas por la mañana, te estiras y vas a cepillarte los dientes con una ramita de puntas hechas cerdas y un poco de… ¡orina!, sí, el secreto de tu blanca sonrisa y el de todos tus vecinos. Quizá a muchos les resulte repugnante; sin embargo, esta práctica podría no ser tan descabellada, de hecho, en épocas donde la higiene dental no era prioridad para muchos, las “perlas blancas” de estos pueblos eran la envidia de los romanos, como quedó asentado en la poesía escrita entonces.
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Este líquido dorado llegó a ser muy apreciado y es que resulta que el efecto blanqueador de la orina es real y se sustenta en el amoniaco —una sustancia que, de hecho, se usa en la mayoría de las pastas dentales— y que en las proporciones en las que se encuentra en la orina, es inocua.
Y, ¿quién no quiere una sonrisa resplandeciente? Según la American Academy of Cosmetic Dentistry, el blanqueo dental es el tratamiento cosmético más solicitado actualmente. De hecho, los estadounidenses gastan al año, en promedio, mil 400 millones de dólares en productos blanqueadores para conseguir la clásica sonrisa de Hollywood.
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