Elección

Ante todo la presión humana, que te insiste y persiste en elegir; y el mandato divino, como orden y castigo, a permanecer tal y como estás. Creo yo, a cuenta propia, que no existe el peor tormento, que la indecisión, en lazo y trazo con el amor y el desamor, las lagrimas que corren y el roto corazón; así como el calor de la compañia en la prosa y la poesia, que calienta el corazón.
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