Las Furias

Tiemblan los suelos ante su presencia, lo saben, ya viene... Mas nadie teme.

 Aquel que su nombre conoce, reconoce el renombre que consigo carga, el peso de la flama que aclama, con voraz furia, su recompensa.
Se sabe entonces, de nada sirve temerle, pues lo esperado llegará en el momento justo, cuando ya nadie ni siquiera la recuerde.
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