Inspirada en la Inspiración

Miro la hoja en blanco, aguardando a que escriba. Y mis manos tiemblan ante la mente marchita que se desquita con mi inspiración, que a causa de escasez me lleva a la frustración. Quisiera culpar al mal día, que abruma con su presencia, mas bien se que no es malo, simplemente es así como le estuve viendo yo. Podría culpar a la lluvia que me inspiro tantas veces, o a la falta de estas en un día soleado, que me inspiro también. Podría culpar a la noche estrella, que me distrae de la nada, a pesar del techo en mi cabeza que no me deja observar. Podría culpar al techo mismo, que me resguardo tantas veces del agua y la luz solar. O podría simplemente culpar a la culpa, que me obliga a buscar victimarios, ante mi lecho depresor, en vez de usar la lógica obvia, que me indica la respuesta. No hay culpable sino la victima misma, quien soy yo, y no hay falta de escrito, dado que mientras por la inspiración suplico, la inspiración misma me inspiró.


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