A tu Merced, Diosa Madre



Amada Diosa, danos tu conocimiento. Enseñame a aprender, enseñadme a conjurar mediante tu voluntad. Tu, mi señora, Dumhain, guíame. Tu voz esta en el viento, tu voz esta en la marea. Tu eres el todo y eres la nada.

Oh Madre de las Madres, dame la gloria. Permite ya poder ser tu fiel aprendiz. Siempre te e obedecido, día a día me has bendecido. Tan solo pido el honor me permitas, de poder ser en tu nombre, tu séquito, tu Sacerdotisa.
Hazme saber si ya estoy lista, para recorrer mi camino sola, el oro de mis cabellos de tornara en tu nieve, helada pero cálida. Mis labios pronunciaran tu encanto, mis manos dirigirán al fin las ordenes. Como tu hija, tu aprendiz. Volveré a volar. Volveré a andar. Volveré a pensar. Volveré a amar.
Permite que alcance tus enseñanzas, dando el roce a mi mano de tus cálidas caricias.
Tu, Diosa Madre, que me haces compañía. Iluminando los caminos que cruzo mediante tu fulgor, en tu rubia cabellera, que al peso de oro traes, dulce como la miel, alimento de mi alma, tu esencia mi calma, tu canto mi arrullo. Sea en tu nombre, que mi nombre haga soporte. Sea en tu historia, que la mía haga guía. Ante la tempestad que nubla en el abismo los pasos, tu me dirás por donde andar sin vagar.
Cuando me derrumbe la agonía, dirige mi mente, hazme retornar. No permitas que mis pies descalzos se hundan en la codicia vana del hombre, ciega tortura del alma que no nos permite al paso de la pureza, progresar. Y la gloria sea tuya y solo tuya.

Tu que honraste con la memoria e hiciste la euforia de la realidad. Tu que encuentras el sentido en la vasta fantasía, logrando dar sentido a mi lógica sin razón. Basada en apuros y censuras, en pensamientos y locuras, en pasiones y desamor.
Aclara la mente, de nosotras tus hijas, para obtener el verdadero conocimiento, el aprendizaje de lo eterno, puro y salvaje.
Guía a nuestra alma y la vasija, nuestro cuerpo, en tu verdad.

Que sea la mente el instrumento sin limites, rompedor de fronteras, el ahogador de adversarios. Que se sepa la verdadera fuerza, de tu hija, la mujer. Guerrera invencible, de raciocinio incomparable, abundante belleza, calma y potestad.
Que nuestra gloria alcance el divino disfrute de lo celestial, en el paso del trote libre, como doncella sin arrastres, como dama sin cadenas. Que se escuchen nuestras voces! Gritemos al unísono,
¡Libres Somos!
Alcemos la voz, repite conmigo:¡Libres Somos!
Ya nada nos volverá a encerrar!
¡Nada nos volverá a dominar!
¡Libres Somos!
Siempre lo hemos sido, mas nos cegaron de nuestra realidad.
Diosa, fuerza ancestral, permite que conozcamos nuestra verdadera realidad.

Que sea entonces el día de hoy cuando mi esencia sea mía y solo mía.
Sea hoy que tu pureza, así como la nuestra nos haga progresar. Libera el alma, libera el cuerpo. Sin trapos viejos, sin pasados. Andando vamos con nuestros pies descalzos y nuestro cuerpo desnudo, vestido de la noche misma, alumbrando nuestros sueltos cabellos con los rayos del sol.
Y ya no habrá vuelta atrás.
Nuestro abismo se ha desvanecido.
Nuestro tormento se ha derrumbado. Ya la libertad ha resurgido y nada le acabará.
¡Libres Somos! ¡Libre Eres!
Tu que creaste el mundo, nos cuidaste y protegiste a tu ;merced.
Entregando en nuestras manos en aquel tiempo frágiles tu máxima creación.
Mas ya ahora sabemos que tan fuerte somos.
Ya no te defraudaremos jamas.
Somos tu hijas, tus aprendices.
Y ante tu nombre, la meta en seguro, hemos de alcanzar.
Sea tu victoria la nuestra y la vuestra mía.
Sea el todo en uno solo.
Sea lo que era, en un principio hasta un final.
A tu merced mi aposento en honra, como la antigua yo que perece, ante lo que fue y lo que es a veces, con lo que debe ser y lo que será.




Publicar un comentario