Sonata sin Voz

Agua con sal, endulzas mi vida.
Pues con cada gota que brota, un pesar mas me alivias.
Y anestesias mi dolor, haciéndome igual a aquel ser, aquel como ninguno otro, pero cruel como cualquier otro.
Aprendiendo a esconderte, lagrima de terciopelo, en mi sonata de velo. Para que no sepa aquel de mi rudo tenor.
Y canto mis penas y mis escasas alegrías, muda y en silencio. Callando los gritos que no se pueden oír.
Reconozco yo te di el arma y te di el permiso. En una ciega persistencia hasta te dije donde apuntar.
Ahora, herida y hasta marchita. Como flor que fue cortada para verle una ves y luego olvidar.
Y en las nubes vi tu rostro, mientras corría y corría.
Y luego vi mi dolor en tu rostro al andar.
Pero el viento te lleva, lejos muy lejos de mi. Y yo, a contra viento corro sin ver a donde ir.
Y mientras corro canto, en silencio, mi sonata sin voz.
Aguda y cortante, como el solitario errante.
Ya sin saber si fuiste un bien o fuiste un mal.
Canto, grito y lloro.
Y mientras lloro, grito.
Y mientras grito, canto.
Y mientras canto, callo.
Y suena y resuena. Retumba hasta en los mares. Mi canción del olvido.
Canto por mi penumbra, que me ahoga sin saber.
Me desconcierto al notar que anhelo un algo que ni siquiera conozco.
Pero, dime, lagrima de terciopelo, cuando te vayas, volverás?
También dime, mi elixir de mares, algún día libre podre ser?
Es peor acaso, anhelar por la paz y felicidad jamás conocidas. o extrañarle luego de haberle conocido y jamás volverle a tener.
No te rindas, me dije. De las migajas de la alegría soñé sería algún día posible conseguir mi felicidad.
Y seguí sosteniendo, canción tras canción, Con la fe, no.. Con la maldita esperanza. Arrogante y descarada, de que algún día la navaja se volvería pluma, y la pluma en flor. Y aquella flor sería para mi, tus versos de amor.
En ves de eso, se torno en mi contra mi deseo. Me cegó la desesperación y bruta e ignorante, seguí constante. Sin notar el como daga que arrebata, se convirtió en espada y me arrancó mi corazón. Y quedan así, sus restos, dentro de mi alma. Aun pulsante y palpitante.
Ahora no solo anhelando aquel sentimiento sino ahogándome a falta de corazón.

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